La rosa y el fuego.

La rosa y el fuego.

Autor: Ignacio Larrañaga
 (España 04/mayo/1928 - México 28/octubre/2013)
Editorial: San Pablo


   El autor es invitado por la Editorial PPC a escribir un libro para la colección Siete palabras. Un libro que sintetizara los impulsos vitales y los ejes constitutivos de su vida. 

   Ignacio Larrañaga da el testimonio de su experiencia con Dios, cuenta experiencias, cotidianas pero también extraordinarias. Haber aceptado escribir el libro lo obliga a contar cosas que ha preferido callar durante décadas. incluso aquella experiencia inesperada cuyos "efectos se prolongaron a lo largo de mi vida".

   Cuenta cómo vivió su sacerdocio a lo largo de las décadas, sus logros y errores... pude constatar experimentalmente, y por primera vez en la vida, un fenómeno alarmante: cuando se descuida la actividad orante, Dios comienza a transformarse en una realidad cada vez más ausente, distante e inexistente, y acaba por ser un concepto; y, en círculo vicioso fatal, se van perdiendo las ganas de estar con El. En la medida en que esto sucede nacen, crecen y dominan los enemigos: el amor propio, la susceptibilidad, el mal humor, el orgullo... Todo esto lo fui observando en mí mismo. Me asusté; y llegué a la conclusión de que los "tiempos fuertes", dedicados explícitamente a cultivar el trato personal con el Señor, son asunto de vida o muerte para un hombre consagrado a Dios. También percibí nítidamente otra cosa: ¡qué fácil es dejar a Jesús para dedicarse a las cosas de Jesús! Se racionaliza con suma facilidad afirmando que las urgencias apostólicas tienen prioridad en todo,

   Yo he leído cuatro libros del padre Ignacio, comenté El hermano de Asís; leer La Rosa y el fuego permite conocer la historia de sus otros libros y los distintos proyectos que llevo adelante este sacerdote capuchino (los capuchinos son una congregación de la familia franciscana)

   Y aquí nos asalta un nuevo y trágico desdoblamiento entre el sentir y el saber: el sentir pretende engañar al saber; y el saber, sabiendo que se le quiere engañar, pretende, a su vez, convencer y engañar al sentir en un circuito alucinante. El sentir dice: todo es mentira. El saber dice: todo es verdad. Es la tiniebla total. Llega un momento en que el único alivio y salida que queda es morir. Es la crisis del absurdo y la contradicción.

   El padre Ignacio murió seis veces,  ya que cinco veces la noticia de su muerte se difundió por distintos medios de comunicación, recuerdo cuando una amiga me dijo "hoy se nos ha muerto el padre Larrañaga" y sí la sexta fue la vencida: era octubre de 2013.

   Por aquellos días tuve yo una evidencia que me acompañaría durante toda la vida: que una cosa es la palabra Dios y otra cosa es Dios mismo; que nadie se embriaga con la palabra vino ni se quema con la palabra fuego.
   Todos tenemos en la mente la idea de que el fuego quema, pero otra cosa es meter la mano en el fuego y saber experimentalmente que el fuego quema. Todos sabemos que el agua sacia la sed, pero otra cosa es beber un vaso de agua fresca en una tarde de verano, y así saber vivencialmente que el agua sacia la sed. Desde los días de la primera comunión sabemos que Dios es Padre, pero otra cosa es estremecerse hasta las lágrimas al sentir, en una quietud concentrada, la proximidad arrebatadoramente deliciosa e infinitamente consoladora de ese Dios que no hay manera de definirlo ni nombrarlo.

   Nota: El padre Ignacio ha creado una experincia que se llama Talleres de Oración y Vida (TOV), son encuentros semanales que en 16 reuniones enseñan distintos modos de oración. Pude hacerlos hace poco; brindan una oportunidad de crecer en la oración, los haces y luego lo vas aplicando en tu vida. Se realizan en muchas parroquias, hay reuniones para jóvenes y adultos, ¡A ver si te animas! 

Almas paganas

Almas paganas.

Elmore Leonard John, Jr. (11/octubre/1925 - 20/agosto/2013)
Ediciones B, 2000
Pagan Babies 2000


   Almas paganas tiene toques de humor; comienza con uno de los tantos genocidios de Africa, de esos de los que

no se hacen películas, esta vez en Ruanda. Un sacerdote, el padre Terry Dunn, ve como asesinan a sus feligreses y pone en práctica la frase apócrifa de Putín respecto a ISIS: 'Perdonar a los terroristas es cosa de Dios, enviarlos con él es cosa mía'. Es un sacerdote fuera de serie, es como si en Perdidos/Lost se hubiesen inspirado en este personaje para el Señor Eko/Padre Tunde.

...el padre Terry Dunn, un joven con barba y sotana blanca sentado en una silla de mimbre. Se ponía de costado a la pantalla y se quedaba mirando el patio delantero cubierto de maleza y hierbajos y la carretera que partía del poblado de Arisimbi.

   Después de hacerse el Putin, el padre avisa que sale a comprar cigarrillos y va a Detroit. A partir de ahí la novela es la historia de dos personas que buscan dinero:
-el padre Dunn que busca recaudar dinero para los niños huérfanos de Ruanda.
- y Debbie Dewey ex convicta y comediante, que busca recuperar el dinero que perdió al ser estafada.

   La victima es Randy el ex marido de Debbie al que ella atropelló con su auto... Randy se había metido en la mafia a los dos meses de abrir el restaurante y seguía todavía en la fase Pierce Brosnan: vestía trajes a medida y hablaba con un tonillo que recordaba la flema británica.

   Hay autores a los que vuelvo una y otra vez y otros de los que huyo, siempre es grato encontrar un escritor al cual tener en cuenta para lecturas futuras. Me sorprendió la cantidad de adaptaciones para cine y tv que tiene Elmore Leonard.

La casa de las sombras

La casa de las sombras

Paul C. Doherty (aka Paul Harding)

(Middlesbrough, Yorkshire, IB 21/septiembre/1946)

Editorial Edhasa Barcelona 2004


   Ley de la dupla de detectives:
 Ningún escritor que tenga una dupla que resuelve misterios escribe un único libro.

   Cuando yo leía este libro se formulaba en mi mente el enunciado de la ley de la dupla de detectives. Ley que se cumple siempre; y se comprueba si eliges los escritores adecuados e ignoras toda excepción.

   Sin embargo el libro se puede leer independientemente y disfrutar de cómo Sir John Cranston toma por secretario a Fray Athelstan quien toma notas y le resuelve el caso.

    La casa de las sombras es una interesante novela de misterio, transcurre en la edad media (Sí ¡ese milenio al que muchos temen y en el que parece no haber pasado nada!) en 1380. En una posada llamada "La noche de Jerusalén" se hace cada año La Gran Caza de Ratas mientras transcurre el evento son asesinadas dos prostitutas. El Judas es un mercenario, un cazador de hombres, ha sido contratado para arrestar a El Misericordia. El Misericordia logra escaparse y pedir asilo en la Iglesia, afuera de esta acampa El Judas y sus amiguitos esperando a su presa.

   Fray Athelstan debe investigar  y cumplir sus deberes religiosos y no se distrae ni descuida ninguna de sus tareas, atento a sus feligreses que duermen durante la misa:
 -Creo que deberíais despertar. -La voz de Athelstan atronó en el santuario. Sus feligreses se despertaron de golpe, obligándose a poner expresión de falsa piedad, juntando las manos mientras el párroco proseguía con la Eucaristía.
   El fraile resuelve las reuniones, las polémicas y problemas que le presenta su comunidad del modo más inesperado para sus feligreses que ya están habituados a tan particular modo de ser. 

   La dupla Cranston-Athlestan son una dupla de acción, las elucubraciones sobre lo que escuchan y observan; es en este volumen algo que queda para el fraile. Se desplazan a cualquier lugar para interrogar a quien sea necesario.
   En 1360 desaparecen junto al tesoro lombardo un grupo de personas a los que la tierra parece habérselos tragado... El gran robo que tuvo lugar veinte años atrás. ¿Sólo es una historia o ha desempeñado un papel vital en estos tristes sucesos?
   Athelstan empezaba a creer que existía alguna relación. Levantó la mirada y oyó la llamada de una lechuza. El dominico recordó un sermón dado por el prior Anselmo en el que dijo que el pecado no perdonado, antiguo y rancio, nunca moría, sino que acechaba en los matorrales de la vida, listo para atraparle a uno, para hacerle caer. ¿Estaba sucediendo eso ahora? ¿Veinte años después de que desapareciera el tesoro lombardo, junto con los barqueros y aquellos dos jóvenes caballeros de Kent? ¿Aquellos antiguos pecados regresaban como aves carroñeras para picotear los huesos del presente?

El bien es necesario el mal no. —¿Sabéis, sir John?, una de las grandes diferencias entre el bien y el mal es que el bien es necesario y el mal no. Mirad a esos asesinos. ¿Cuándo tomaron la decisión de robar y matar a sus amigos? ¿Una tarde? ¿Una noche ante sus copas? Y cuando lo hicieron, plantaron una semilla de maldad que germinó, arraigó y se dispersó para arruinar tantas vidas. Sin embargo, era innecesario... -Se santiguó con rapidez-. Todas esas espantosas muertes… para nada.
Nota: La Serie de misterio Fray Athelstan cuenta a la fecha con 14 volúmenes, La casa de las sombras es el número 10. Espero tener la oportunidad de leer otro libro de la serie.

La formula preferida del profesor

La fórmula preferida del profesor

Autor: Yōko Ogawa
(Okoyama, Japón 30/marzo/1962)
Editorial Funambulista.
博士の愛した数式, 2003


Tres personajes principales
un profesor de matemáticas que luego de un accidente pierde la memoria cada 80 minutos.
una mujer que se convierte en su asistente
su hijo de 10 años.

  La agencia de trabajos domésticos para la que trabaja la designa para una tarea de la cual ya han sido despedidas 9 personas.

—¿Podría ser presentada a su cuñado?
—No es necesario.
Se negó de manera tan tajante que me sentí como si, irremediablemente, hubiera dicho algo inconveniente.
—Aunque hoy la viera, mañana él la habría olvidado. Por eso no es necesario.
—¿Qué quiere usted decir…?
—Pues bien… le seré franca. Tiene trastornos de memoria. No es que esté ido...

   El profesor tiene sujeto a su ropa notas que el mismo ha escrito, cuando se mueve el ruido de sus notas lo acompaña. Con mucha claridad explica los números y sus propiedades, cómo él olvida lo enseñado uno tiene la ventaja de que él repita la lección.
   La autora maneja muy bien el ritmo de su novela y no hay repeticiones innecesarias que por otro lado podrían justificarse por el eterno recomenzar de la memoria del profesor.

Fotograma del film
   "Mi memoria dura 80 minutos" dice una de las notas que si bien es una indicación para su asistente también lo es para sí mismo, y es la nota que lee a despertar cada día.
    Él exige a su asistente que traiga a su hijo cuando le cuida a él. El pequeño tiene 10 años, el profesor es muy afectuoso con él, y siempre estará alerta a cuidar y alentar al pequeño "Root/Raiz cuadrada" (recibe este apodo ¡por la forma de su cabeza!)


   El profesor tiene entonces dos asistentes, ellos hacen acuerdos y promesas para evitar que el profesor advierta que ya ha preguntado o contado lo que dice o que ha olvidado algo importante. Para cuidar de un enfermo siempre son necesarias las renuncias y comprender lo que puede esperarse de aquel a quien cuidamos, esto lo tienen en cuenta los protagonistas. El profe enseño matemáticas y sigue resolviendo problemas y enviando sus resultados a publicaciones periódicas.

   La acción transcurre en 1992 están próximos los juegos olímpicos de Barcelona; pero los recuerdos del profesor llegan sólo hasta 1975. Sus nuevos amigos lo hacen escuchar partidos, y lo llevan al estadio para ver un encuentro de su equipo favorito ¡el problema es que él quiere ver jugar a jugadores que se retiraron décadas atrás! No importa, cuenta con amigos muy ingeniosos.


Amigos para siempre.- Himno Barcelona 1992
Sara Brightman y José Carreras

  Lees el libro y es sumergirte en el mundo del profesor y sus asistentes y seguro refunfuñas un poco cuando son despedidos. Pero el pequeño con la cabeza con forma de raíz cuadrada será una constante en el universo de variables en que se pierde la memoria del profesor.

La fórmula preferida del profesor ha sido llevado al cine en 2006, pronto espero ver la peli, 

El discreto encanto de la vida conyugal.

El discreto encanto de la vida conyugal.


Autor: Douglas Kennedy (Manhattan NY, 01/enero/1955)
Editorial RBA Barcelona 2006
State of the Union, 2005


    Al escribir esta entrada y consultar al inicio del libro el título en inglés me asombró que sea State of the Union que es el nombre de ese discurso anual en que el presidente de EU le dice a los distintos estados que los quiere mucho, que están bien y que deben seguir unidos.
   Claro es un titulo que le dice mucho al estadounidense pero que va perdiendo su fuerza en otros lectores. En vez de traducir se eligió otro título, pero ahí dejamos el tema.

   Hannah es hija única, su padre es profesor y todo un revolucionario que realiza marchas, protestas y dicta conferencias por el país su madre una artista vinculada a sus más destacados colegas. Ella goza de la libertad que le dan sus padres, el sarcasmo de ellos es la otra cara de la moneda. Conoce a Dan un estudiante de medicina de quien se enamora y se casa pronto.

—¿Entre vosotros van bien las cosas? —pregunté.
Mi padre me miró, sorprendido, creo, por la franqueza de la pregunta. Antes nunca le había preguntado nada sobre su matrimonio. Hubo un segundo o dos en que vi que estaba decidiendo cómo responder: cuánta verdad necesitaba saber yo.
—Las cosas son como son —dijo al fin.
—Eso es un poco enigmático, papá.
—No, ambivalente. La ambivalencia no es algo malo.
—¿En el matrimonio?
—En todo. Los franceses tienen una expresión: «Tout le monde a un jardin secret».
Todo el mundo tiene un jardín secreto.
—¿Ves adonde quiero ir a parar? —preguntó.
Me enfrenté a sus fríos ojos azules. Y por primera vez me di cuenta de que mi padre tenía muchos compartimentos diferentes en su vida.
—Sí, papá… creo que lo entiendo.

   Los padres se la dan de progres y si están lejos entre sí, más distantes lo están de su hija que termina siendo más el producto de un sistema, aunque aun vibren los discursos idealistas, busca reencontrarse con valores y certezas de otra época.

   El padre le tiende una trampa a su hija. Es fácil jugar a ser valiente si el riesgo va a cuenta de los demás y a ti te toca el rol de espectador, ese es el juego que juega con su hija, que termina enredándose con Tobias Judson. Hannah tiene en Margy a una amiga y tal vez su única confidente.

   La novela tiene buen ritmo, intercala bien el relato, las descripciones y los diálogos. Se lee rápido, se disfruta. Hay cierto encanto en las historias que nos cuentan la vida del protagonista a lo largo de las décadas.

Sofoqué un sollozo y me lo tragué antes de que se escapara como un aullido.
—Mamá, ¿estás bien?
—¿Por qué me preguntan todos lo mismo? —grité—. ¿Cómo puedo estar bien…?

   Las coordenadas espaciotemporales tienen una "impronta genética" que en este mundo globalizado por más que cambies de latitud y longitud te alcanzarán, o se multiplicarán en ti, crecerán en nosotros como el gozo de músculos tonificados que alcanzan un volumen mayor o el temor por el quiste o el tumor que irrumpe en nuestro ser.
    Correr tras decisiones que te hacen más infeliz a ti o a los demás sólo por que están de modas, son "open mind", son progresistas o revolucionarias... siempre me han arrancado una sonrisa. Peter Capusoto en su programa de humor le dedica un numerito a los padres que viniendo de otra escuela, otros tiempos, quieren ser padres progresistas... Un video fuerte, atrevido (sí, mucho) y no recomendable para los fans de Sigmun Freud

Y si, las cosas cambian somos más libres,
somos más modernos y nuestras mentes están más abiertas...


Lo que somos, lo que pudimos haber sido. 
—Pero ahora estoy atrapada.
—Guapa, todos estamos atrapados.
Cierto, y la mayoría nos tendemos nosotros mismos las trampas. O nos metemos de cabeza en una situación que sabemos que nos causará problemas, y no hacemos nada por impedirlo. 

Pero… no lo sé, algo me ha impedido siempre dar el salto. Miedo, quizá, aunque sé que eso suena un poco tonto.
—No —dije—, no es verdad.
Me miró, sonrió y dijo:
—Alguien dijo una vez que los obstáculos más grandes con los que te tropiezas en la vida son los que te pones tú mismo.
—Dimelo a mí.
Me ofreció un cigarrillo de su paquete.
—Aún eres joven.
—Es verdad, pero a menudo me siento como si me hubiera decepcionado a mí misma.
—Bienvenida a la vida adulta. En fin, todavía puedes hacer algo para cambiarlo.

«Nadie se libra de pagar un precio. O al menos, nadie con conciencia se libra sin pagar un precio».DK

El jilguero

Título: El jilguero
Autor: Donna Tartt (Mississippi 23/diciembre/1963)
Editorial Lumen
The Goldfinch, 2013

   Un libro que tendrás varios días en tus manos; con una portada muy acertada que crea la ilusión de llevar el cuadro "El jilguero" de Carel Fabritius (1622-1654) en un envoltorio que empieza a romperse.

...apenas prestaba atención a dónde nos dirigíamos cuando me di cuenta de que ella acababa de decir algo. No me miraba a mí sino al parque; su expresión me hizo pensar en una famosa película francesa cuyo título no recordaba, en la que unos individuos distraídos caminaban por calles azotadas por el viento y hablaban mucho pero en realidad no parecían hablar unos con otros.
—¿Qué has dicho? —le pregunté tras unos minutos de confusión...

   Este cuadro es robado por un adolescente de un museo cuando en este se produce una explosión. Donna Tartt ganó el Pulitzer con esta novela. Ella se toma muchos años para escribir sus libros y aunque es lo primero que leo de ella espero no ser temerario al afirmar que se nota en su novela que el proceso de escritura ha sido largo.

   Experimenté la sensación de leer varias historias Vi el quiebre en dónde o con quienes vivía el protagonista. Aún así las "historias" se suceden acertadamente. La escena de la explosión en el museo y las situaciones inmediatas me atraparon; fue como leer un guión cinematográfico y disfrutar de una composición completa.

—Verás, es que… —Se echó hacia delante y parpadeó rápidamente—. No concuerda con lo que me dijeron. Me aseguraron que había muerto en el acto. Hicieron mucho hincapié en ello.
—Pero… —Me quedé mirándolo, atónito. ¿Se creía que me lo estaba inventando?
—No, no —se apresuró a decir él, levantando una mano para tranquilizarme—. Solo que… Estoy seguro de que es lo que nos dicen de todas las víctimas, que murieron en el acto —dijo sombrío, cuando seguí mirándolo fijamente—. «No sufrió en absoluto». «No se sabe qué lo golpeó».
De pronto comprendí con un escalofrío las implicaciones que tenía para mí esa afirmación. Mi madre también había «muerto en el acto». No había sufrido «nada en absoluto». Los asistentes sociales habían insistido tanto en ello que no se me ocurrió preguntarles cómo podían estar tan seguros.
—Aunque, la verdad, me costaba imaginarlo muriéndose de ese modo —continuó Hobie rompiendo el brusco silencio que se había producido—. El fuerte resplandor, cogiéndolo desprevenido. Yo tenía el presentimiento…, a veces pasa, de que no había sido como decían.
—¿Cómo? —repliqué, alzando la vista desorientado ante la nueva y perversa posibilidad con que me topaba.
—Un adiós en la puerta —dijo Hobie, en parte como si hablara consigo mismo—. Eso es lo que a él le habría gustado. La última mirada de despedida, el haiku de la muerte… No le habría gustado marcharse sin pararse a hablar con alguien por el camino. «Un salón de té en medio de flores de cerezo, camino de la muerte».
Me dejó confundido.

   Entre los personajes secundarios Hobie y Lucius son como dos caminos que se abren en la vida de Theo, el cree pertenecer y transitar uno de estos caminos aun cuando no pocos elementos lo sitúan en lo que él rechaza. Theo tiene conflictos con las consecuencia de sus actos, desconfía de todos, es para los que le conocen como una intrigante fachada. 

    Sólo dos cosas que esperaba en la novela y no se dieron: un mención que permita conocer la naturaleza del atentado y una evolución de Boris que termina siendo un personaje lineal, muy pintoresco, quizás el más llamativo; pero estático como un estereotipo. Pero esto no resta valor a la novela, que confío disfrutaras.

   Retrocedí para mirarlo mejor. Era una criatura pequeña, franca y pragmática, no había nada sentimental en ella; y algo en la prolija y compacta disposición de las alas sobre el cuerpo, la luminosidad, la expresión alerta y vigilante, me recordó las fotos que había visto de mi madre cuando era niña: un jilguero con la cabeza oscura y la mirada fija.

   Por momentos leer El jilguero fue como ver una road movie. Con situaciones inesperadas, con los desencuentros típicos de una historia del camino. Donde con pesar suele descubrirse cómo algunas relaciones son espejismos, y el deseo no alcanza para anclar una realidad que siempre está en fuga. El jilguero es muy bonito, pero la belleza de la obra de arte no impide que notes el cordel que lo sujeta. 

La vida de identificación con Jesucristo.

Título: La vida de Identificación con Jesucristo.
Autor: Pablo de Jaegher, sj
Editorial: San Esteban.


   Este libro fue publicado por capítulos en la revista "Vida Sobrenatural" en 1932. La revista fundada en 1921 se publica bimestralmente hasta nuestros días.
   Jaegher, sacerdote jesuita, menciona dos etapas en el seguimiento de Cristo: la intimidad con Jesús, identificación con Él.
   En la vida de identificación con Jesucristo Jaegher presenta una concepción de la vida espiritual que da particular importancia a dos aspectos:

1* La gracia santificante. En el catecismo se nos dice que recibimos la gracia santificante en el bautismo y que ésta nos hace capaces de creer en Dios, de esperar en él y de amarlo mediante las virtudes teologales; y nos concede poder vivir y obrar bajo la moción del Espíritu Santo mediante los dones del Espíritu Santo; a la vez que nos permite crecer en el bien mediante las virtudes morales. Infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para curarla del pecado y santificarla. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación.

2* la divina presencia en nosotros. Eco de lo que dice Jesús "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él." 

   "El Maestro interior reside en su alma y la invita a coloquios familiares y deliciosos". Esta intimidad con Jesucristo luego será una amistad tan estrecha, que luego entra en los confines de la unión e identificación con Jesús.

   El autor lamenta que de la vida verdaderamente cristiana, muchos no conocen más que lo exterior; mientras ignoran la presencia real de Dios en el alma. Llevan a Dios en sí mismos y ni aun se les ocurre pensar en ello. "Dios es huésped divino de mi alma, en ella vive día y noche, deseoso de recibir allí el incesante homenaje de mi intimidad y de mi amor."

   Destaca la importancia del recogimiento, y hace notar cómo el deseo intenso de recogerse en sí mismos para conversar familiarmente con Dios constituye un rasgo característico de las almas interiores. Menciona a este propósito las enseñanzas de Santa Catalina de Siena y a San Juan de la Cruz que dice "lo que caracteriza la oración mística es un cierto amoroso acordarse de Dios".
   Santa Teresa cuenta en su autobiografía que gozoso fue oír de labios de un confesor prudente e ilustrado, que Dios, a quien tantas veces había ella místicamente sentido, está de hecho y en toda verdad siempre presente en el alma por la gracia santificante. "Dios es huésped divino de mi alma, en ella vive día y noche, deseoso de recibir allí el incesante homenaje de mi intimidad y de mi amor. ¡Qué estimulante para la vida interior y el recogimiento serían estas verdades si de veras las viviéramos!" San Vicente de Paúl antes de cada acción se preguntaba: "¿Cómo haría esto Jesucristo?"

   En cada acción, en cada oración, en cada sufrimiento, en cada acto de amor pensar que somos Cristo, acordarnos de que Cristo quiere todavía obrar, orar, sufrir amar en nosotros. Nos despojaremos de nuestros sentimientos desordenados y mezquinos, dispuestos a revestir los sentimientos de amplitud inmensa que animaban a Cristo en sus acciones, oraciones y sufrimientos en la tierra.

   Uno de los grandes escollos de la santidad es la excesiva preocupación de sí mismo. Muchas almas avanzadas en el camino de la perfección no llegan jamás a la meta porque están demasiado replegadas en sí. Piensan demasiado en sí mismas, se analizan en exceso, se reprenden demasiado sus infidelidades, se preocupan demasiado de su adelanto espiritual. Sin duda que todo ello es efecto de su celo por la perfección, de su amor de Dios; pero este amor no es aún bastante puro. ¡Cuánto ganarían si pensasen menos en sí y más en Dios! Deberían aplicarse las palabras de Nuestro Señor a Santa Margarita María: «Olvídate enteramente, y Yo me haré cargo de ti».

   En torno a la imitación de Cristo muchos piensan sólo que tal camino pasa exclusivamente por la Pasión, piensan que sólo el sufrimiento estará presente en ese camino. Esto más allá de no comprender la profundidad del misterio de la Pasión de Cristo, desdice la experiencia de tantos santos. Santa Teresita del Niño Jesús imitó a Cristo en el camino de la infancia espiritual. Muchos santos se han identificado con Cristo maestro y han continuado enseñando el camino de santidad (Domingo de Guzmán, Francisco de Asís, Ignacio de Loyola) "La vida mística del Salvador es infinitamente variada y puede adquirir infinito número de matices."

   Un libro que ayuda a advertir cuan importante es que la vida de unión e identificación con Jesucristo esté abiertamente basada en una viva percepción de la presencia real de Jesucristo en nosotros, por medio de la gracia santificante.

   Nota: Los temas que trata el libro importan tanto hoy como ayer para quien desee vivir en plenitud la fe. Sin embargo, habiendo sido escrito por entregas hay numerosas repeticiones, por otro lado el lector coincidirá con el autor en la necesidad de la identificación con Cristo, pero el lenguaje usado puede representar un escollo y generar resistencias.

La sombra.


Título: La sombra
Autor: John Katzenbach (EU 23/junio/1950)
Editorial: Ediciones B

The Shadow Man 1995


   Un judío entregaba a los nazis a sus paisanos, nadie conoce su nombre, pocos han visto su rostro. Ya han pasado muchas décadas, a fines del siglo XX, Sophie una anciana sobreviviente entra en pánico al ver a "La sombra". Pide auxilio a su vecino Simon Winter un inspector retirado de la Brigada de Homicidios.
   Sophie sabe que otros vieron a La Sombra y luego aparecieron muertos. Cuando esto mismo le pasa a su vecina Winter vuelve al ruedo.
   Hay que alertar al resto de los sobrevivientes del holocausto judío. Ya que La sombra los busca para matarlo. Katzenbach en esta novela no nos mete en la mente del asesino como lo ha hecho en Retrato de Sangre  y en  menor grado en sus novelas precedentes.

—Hay algo más que no comprendo —dijo entonces—. ¿Por qué ha venido aquí? En Miami Beach hay muchos supervivientes del horror nazi, es el lugar donde hay más probabilidades de que alguien lo reconozca. ¿Por qué no está en Argentina o en Rumania u otro lugar más seguro?
Irving Silver negó con la cabeza.
—Es aquí donde él se siente más seguro.

    El loco sombra se dice a sí mismo "Disfrutaré matándolos. Tal vez sea un comienzo para mí." Parece tener la ilusión de declarar la ciudad donde vive como Judenfrei
 -Judenfrei —se dijo—. Eso es lo que el Reichsführer le prometió al mundo entero. Y lo mismo me prometí a mí mismo. Puede que esta noche por fin consiga sentirme Judenfrei.»
Visualizó mentalmente a la anciana y el rabino...

   Judenfrei es la denominación usada por los nazis para una ciudad o país libre de judíos. También usaban Judenrein (literalmente, "limpio de judíos") ¡toda una delicadeza del lenguaje la de estos chicos! Al usar esta palabra ya se advierte la consideración que de los judíos tenían.

   Ya he mencionado la fobia de Katzenbach a dejar sus protagonistas fuera de escena, por lo que a pesar de los riesgos de muerte los amontona a todos: esquivando tiros, granadas, políticos populistas, bombas y sicarios. No lleva a niños y adolescentes armados esta vez como en Un asunto pendiente pero sí el detective Morrison lleva a la fiscal del distrito Espy Martinez en sus andanzas. Como casi la matan, la segunda persecución decide no llevarla.

—¿Quién era? —preguntó Espy en voz queda.
—¿La Sombra? —Robinson sacudió la cabeza—. No lo sé. Dudo que lleguemos a saberlo. En otro tiempo fue una persona concreta, pero después de la guerra probablemente se cambió el nombre tantas veces, que su verdadera identidad se perdió para siempre.
Ella asintió.
—¿Y ahora?
—Ahora, nada.

    Hay cosas que no se entienden: por ejemplo en un momento Martinez, la fiscal, viaja y averigua datos clave para la investigación y luego juega a "llego en persona para contarlos", ¿Un telegrama, una carta, un mail, un sms, una llamada?. Kazenbach queda en deuda con algunos personajes, sobre todo con Simon Winter, y la novela romántica alarga un libro de ritmo desigual.

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