La formula preferida del profesor

La fórmula preferida del profesor

Autor: Yōko Ogawa
(Okoyama, Japón 30/marzo/1962)
Editorial Funambulista.
博士の愛した数式, 2003


Tres personajes principales
un profesor de matemáticas que luego de un accidente pierde la memoria cada 80 minutos.
una mujer que se convierte en su asistente
su hijo de 10 años.

  La agencia de trabajos domésticos para la que trabaja la designa para una tarea de la cual ya han sido despedidas 9 personas.

—¿Podría ser presentada a su cuñado?
—No es necesario.
Se negó de manera tan tajante que me sentí como si, irremediablemente, hubiera dicho algo inconveniente.
—Aunque hoy la viera, mañana él la habría olvidado. Por eso no es necesario.
—¿Qué quiere usted decir…?
—Pues bien… le seré franca. Tiene trastornos de memoria. No es que esté ido...

   El profesor tiene sujeto a su ropa notas que el mismo ha escrito, cuando se mueve el ruido de sus notas lo acompaña. Con mucha claridad explica los números y sus propiedades, cómo él olvida lo enseñado uno tiene la ventaja de que él repita la lección.
   La autora maneja muy bien el ritmo de su novela y no hay repeticiones innecesarias que por otro lado podrían justificarse por el eterno recomenzar de la memoria del profesor.

Fotograma del film
   "Mi memoria dura 80 minutos" dice una de las notas que si bien es una indicación para su asistente también lo es para sí mismo, y es la nota que lee a despertar cada día.
    Él exige a su asistente que traiga a su hijo cuando le cuida a él. El pequeño tiene 10 años, el profesor es muy afectuoso con él, y siempre estará alerta a cuidar y alentar al pequeño "Root/Raiz cuadrada" (recibe este apodo ¡por la forma de su cabeza!)


   El profesor tiene entonces dos asistentes, ellos hacen acuerdos y promesas para evitar que el profesor advierta que ya ha preguntado o contado lo que dice o que ha olvidado algo importante. Para cuidar de un enfermo siempre son necesarias las renuncias y comprender lo que puede esperarse de aquel a quien cuidamos, esto lo tienen en cuenta los protagonistas. El profe enseño matemáticas y sigue resolviendo problemas y enviando sus resultados a publicaciones periódicas.

   La acción transcurre en 1992 están próximos los juegos olímpicos de Barcelona; pero los recuerdos del profesor llegan sólo hasta 1975. Sus nuevos amigos lo hacen escuchar partidos, y lo llevan al estadio para ver un encuentro de su equipo favorito ¡el problema es que él quiere ver jugar a jugadores que se retiraron décadas atrás! No importa, cuenta con amigos muy ingeniosos.


Amigos para siempre.- Himno Barcelona 1992
Sara Brightman y José Carreras

  Lees el libro y es sumergirte en el mundo del profesor y sus asistentes y seguro refunfuñas un poco cuando son despedidos. Pero el pequeño con la cabeza con forma de raíz cuadrada será una constante en el universo de variables en que se pierde la memoria del profesor.

La fórmula preferida del profesor ha sido llevado al cine en 2006, pronto espero ver la peli, 

El discreto encanto de la vida conyugal.

El discreto encanto de la vida conyugal.


Autor: Douglas Kennedy (Manhattan NY, 01/enero/1955)
Editorial RBA Barcelona 2006
State of the Union, 2005


    Al escribir esta entrada y consultar al inicio del libro el título en inglés me asombró que sea State of the Union que es el nombre de ese discurso anual en que el presidente de EU le dice a los distintos estados que los quiere mucho, que están bien y que deben seguir unidos.
   Claro es un titulo que le dice mucho al estadounidense pero que va perdiendo su fuerza en otros lectores. En vez de traducir se eligió otro título, pero ahí dejamos el tema.

   Hannah es hija única, su padre es profesor y todo un revolucionario que realiza marchas, protestas y dicta conferencias por el país su madre una artista vinculada a sus más destacados colegas. Ella goza de la libertad que le dan sus padres, el sarcasmo de ellos es la otra cara de la moneda. Conoce a Dan un estudiante de medicina de quien se enamora y se casa pronto.

—¿Entre vosotros van bien las cosas? —pregunté.
Mi padre me miró, sorprendido, creo, por la franqueza de la pregunta. Antes nunca le había preguntado nada sobre su matrimonio. Hubo un segundo o dos en que vi que estaba decidiendo cómo responder: cuánta verdad necesitaba saber yo.
—Las cosas son como son —dijo al fin.
—Eso es un poco enigmático, papá.
—No, ambivalente. La ambivalencia no es algo malo.
—¿En el matrimonio?
—En todo. Los franceses tienen una expresión: «Tout le monde a un jardin secret».
Todo el mundo tiene un jardín secreto.
—¿Ves adonde quiero ir a parar? —preguntó.
Me enfrenté a sus fríos ojos azules. Y por primera vez me di cuenta de que mi padre tenía muchos compartimentos diferentes en su vida.
—Sí, papá… creo que lo entiendo.

   Los padres se la dan de progres y si están lejos entre sí, más distantes lo están de su hija que termina siendo más el producto de un sistema, aunque aun vibren los discursos idealistas, busca reencontrarse con valores y certezas de otra época.

   El padre le tiende una trampa a su hija. Es fácil jugar a ser valiente si el riesgo va a cuenta de los demás y a ti te toca el rol de espectador, ese es el juego que juega con su hija, que termina enredándose con Tobias Judson. Hannah tiene en Margy a una amiga y tal vez su única confidente.

   La novela tiene buen ritmo, intercala bien el relato, las descripciones y los diálogos. Se lee rápido, se disfruta. Hay cierto encanto en las historias que nos cuentan la vida del protagonista a lo largo de las décadas.

Sofoqué un sollozo y me lo tragué antes de que se escapara como un aullido.
—Mamá, ¿estás bien?
—¿Por qué me preguntan todos lo mismo? —grité—. ¿Cómo puedo estar bien…?

   Las coordenadas espaciotemporales tienen una "impronta genética" que en este mundo globalizado por más que cambies de latitud y longitud te alcanzarán, o se multiplicarán en ti, crecerán en nosotros como el gozo de músculos tonificados que alcanzan un volumen mayor o el temor por el quiste o el tumor que irrumpe en nuestro ser.
    Correr tras decisiones que te hacen más infeliz a ti o a los demás sólo por que están de modas, son "open mind", son progresistas o revolucionarias... siempre me han arrancado una sonrisa. Peter Capusoto en su programa de humor le dedica un numerito a los padres que viniendo de otra escuela, otros tiempos, quieren ser padres progresistas... Un video fuerte, atrevido (sí, mucho) y no recomendable para los fans de Sigmun Freud

Y si, las cosas cambian somos más libres,
somos más modernos y nuestras mentes están más abiertas...


Lo que somos, lo que pudimos haber sido. 
—Pero ahora estoy atrapada.
—Guapa, todos estamos atrapados.
Cierto, y la mayoría nos tendemos nosotros mismos las trampas. O nos metemos de cabeza en una situación que sabemos que nos causará problemas, y no hacemos nada por impedirlo. 

Pero… no lo sé, algo me ha impedido siempre dar el salto. Miedo, quizá, aunque sé que eso suena un poco tonto.
—No —dije—, no es verdad.
Me miró, sonrió y dijo:
—Alguien dijo una vez que los obstáculos más grandes con los que te tropiezas en la vida son los que te pones tú mismo.
—Dimelo a mí.
Me ofreció un cigarrillo de su paquete.
—Aún eres joven.
—Es verdad, pero a menudo me siento como si me hubiera decepcionado a mí misma.
—Bienvenida a la vida adulta. En fin, todavía puedes hacer algo para cambiarlo.

«Nadie se libra de pagar un precio. O al menos, nadie con conciencia se libra sin pagar un precio».DK

El jilguero

Título: El jilguero
Autor: Donna Tartt (Mississippi 23/diciembre/1963)
Editorial Lumen
The Goldfinch, 2013

   Un libro que tendrás varios días en tus manos; con una portada muy acertada que crea la ilusión de llevar el cuadro "El jilguero" de Carel Fabritius (1622-1654) en un envoltorio que empieza a romperse.

...apenas prestaba atención a dónde nos dirigíamos cuando me di cuenta de que ella acababa de decir algo. No me miraba a mí sino al parque; su expresión me hizo pensar en una famosa película francesa cuyo título no recordaba, en la que unos individuos distraídos caminaban por calles azotadas por el viento y hablaban mucho pero en realidad no parecían hablar unos con otros.
—¿Qué has dicho? —le pregunté tras unos minutos de confusión...

   Este cuadro es robado por un adolescente de un museo cuando en este se produce una explosión. Donna Tartt ganó el Pulitzer con esta novela. Ella se toma muchos años para escribir sus libros y aunque es lo primero que leo de ella espero no ser temerario al afirmar que se nota en su novela que el proceso de escritura ha sido largo.

   Experimenté la sensación de leer varias historias Vi el quiebre en dónde o con quienes vivía el protagonista. Aún así las "historias" se suceden acertadamente. La escena de la explosión en el museo y las situaciones inmediatas me atraparon; fue como leer un guión cinematográfico y disfrutar de una composición completa.

—Verás, es que… —Se echó hacia delante y parpadeó rápidamente—. No concuerda con lo que me dijeron. Me aseguraron que había muerto en el acto. Hicieron mucho hincapié en ello.
—Pero… —Me quedé mirándolo, atónito. ¿Se creía que me lo estaba inventando?
—No, no —se apresuró a decir él, levantando una mano para tranquilizarme—. Solo que… Estoy seguro de que es lo que nos dicen de todas las víctimas, que murieron en el acto —dijo sombrío, cuando seguí mirándolo fijamente—. «No sufrió en absoluto». «No se sabe qué lo golpeó».
De pronto comprendí con un escalofrío las implicaciones que tenía para mí esa afirmación. Mi madre también había «muerto en el acto». No había sufrido «nada en absoluto». Los asistentes sociales habían insistido tanto en ello que no se me ocurrió preguntarles cómo podían estar tan seguros.
—Aunque, la verdad, me costaba imaginarlo muriéndose de ese modo —continuó Hobie rompiendo el brusco silencio que se había producido—. El fuerte resplandor, cogiéndolo desprevenido. Yo tenía el presentimiento…, a veces pasa, de que no había sido como decían.
—¿Cómo? —repliqué, alzando la vista desorientado ante la nueva y perversa posibilidad con que me topaba.
—Un adiós en la puerta —dijo Hobie, en parte como si hablara consigo mismo—. Eso es lo que a él le habría gustado. La última mirada de despedida, el haiku de la muerte… No le habría gustado marcharse sin pararse a hablar con alguien por el camino. «Un salón de té en medio de flores de cerezo, camino de la muerte».
Me dejó confundido.

   Entre los personajes secundarios Hobie y Lucius son como dos caminos que se abren en la vida de Theo, el cree pertenecer y transitar uno de estos caminos aun cuando no pocos elementos lo sitúan en lo que él rechaza. Theo tiene conflictos con las consecuencia de sus actos, desconfía de todos, es para los que le conocen como una intrigante fachada. 

    Sólo dos cosas que esperaba en la novela y no se dieron: un mención que permita conocer la naturaleza del atentado y una evolución de Boris que termina siendo un personaje lineal, muy pintoresco, quizás el más llamativo; pero estático como un estereotipo. Pero esto no resta valor a la novela, que confío disfrutaras.

   Retrocedí para mirarlo mejor. Era una criatura pequeña, franca y pragmática, no había nada sentimental en ella; y algo en la prolija y compacta disposición de las alas sobre el cuerpo, la luminosidad, la expresión alerta y vigilante, me recordó las fotos que había visto de mi madre cuando era niña: un jilguero con la cabeza oscura y la mirada fija.

   Por momentos leer El jilguero fue como ver una road movie. Con situaciones inesperadas, con los desencuentros típicos de una historia del camino. Donde con pesar suele descubrirse cómo algunas relaciones son espejismos, y el deseo no alcanza para anclar una realidad que siempre está en fuga. El jilguero es muy bonito, pero la belleza de la obra de arte no impide que notes el cordel que lo sujeta. 

La vida de identificación con Jesucristo.

Título: La vida de Identificación con Jesucristo.
Autor: Pablo de Jaegher, sj
Editorial: San Esteban.


   Este libro fue publicado por capítulos en la revista "Vida Sobrenatural" en 1932. La revista fundada en 1921 se publica bimestralmente hasta nuestros días.
   Jaegher, sacerdote jesuita, menciona dos etapas en el seguimiento de Cristo: la intimidad con Jesús, identificación con Él.
   En la vida de identificación con Jesucristo Jaegher presenta una concepción de la vida espiritual que da particular importancia a dos aspectos:

1* La gracia santificante. En el catecismo se nos dice que recibimos la gracia santificante en el bautismo y que ésta nos hace capaces de creer en Dios, de esperar en él y de amarlo mediante las virtudes teologales; y nos concede poder vivir y obrar bajo la moción del Espíritu Santo mediante los dones del Espíritu Santo; a la vez que nos permite crecer en el bien mediante las virtudes morales. Infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para curarla del pecado y santificarla. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación.

2* la divina presencia en nosotros. Eco de lo que dice Jesús "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él." 

   "El Maestro interior reside en su alma y la invita a coloquios familiares y deliciosos". Esta intimidad con Jesucristo luego será una amistad tan estrecha, que luego entra en los confines de la unión e identificación con Jesús.

   El autor lamenta que de la vida verdaderamente cristiana, muchos no conocen más que lo exterior; mientras ignoran la presencia real de Dios en el alma. Llevan a Dios en sí mismos y ni aun se les ocurre pensar en ello. "Dios es huésped divino de mi alma, en ella vive día y noche, deseoso de recibir allí el incesante homenaje de mi intimidad y de mi amor."

   Destaca la importancia del recogimiento, y hace notar cómo el deseo intenso de recogerse en sí mismos para conversar familiarmente con Dios constituye un rasgo característico de las almas interiores. Menciona a este propósito las enseñanzas de Santa Catalina de Siena y a San Juan de la Cruz que dice "lo que caracteriza la oración mística es un cierto amoroso acordarse de Dios".
   Santa Teresa cuenta en su autobiografía que gozoso fue oír de labios de un confesor prudente e ilustrado, que Dios, a quien tantas veces había ella místicamente sentido, está de hecho y en toda verdad siempre presente en el alma por la gracia santificante. "Dios es huésped divino de mi alma, en ella vive día y noche, deseoso de recibir allí el incesante homenaje de mi intimidad y de mi amor. ¡Qué estimulante para la vida interior y el recogimiento serían estas verdades si de veras las viviéramos!" San Vicente de Paúl antes de cada acción se preguntaba: "¿Cómo haría esto Jesucristo?"

   En cada acción, en cada oración, en cada sufrimiento, en cada acto de amor pensar que somos Cristo, acordarnos de que Cristo quiere todavía obrar, orar, sufrir amar en nosotros. Nos despojaremos de nuestros sentimientos desordenados y mezquinos, dispuestos a revestir los sentimientos de amplitud inmensa que animaban a Cristo en sus acciones, oraciones y sufrimientos en la tierra.

   Uno de los grandes escollos de la santidad es la excesiva preocupación de sí mismo. Muchas almas avanzadas en el camino de la perfección no llegan jamás a la meta porque están demasiado replegadas en sí. Piensan demasiado en sí mismas, se analizan en exceso, se reprenden demasiado sus infidelidades, se preocupan demasiado de su adelanto espiritual. Sin duda que todo ello es efecto de su celo por la perfección, de su amor de Dios; pero este amor no es aún bastante puro. ¡Cuánto ganarían si pensasen menos en sí y más en Dios! Deberían aplicarse las palabras de Nuestro Señor a Santa Margarita María: «Olvídate enteramente, y Yo me haré cargo de ti».

   En torno a la imitación de Cristo muchos piensan sólo que tal camino pasa exclusivamente por la Pasión, piensan que sólo el sufrimiento estará presente en ese camino. Esto más allá de no comprender la profundidad del misterio de la Pasión de Cristo, desdice la experiencia de tantos santos. Santa Teresita del Niño Jesús imitó a Cristo en el camino de la infancia espiritual. Muchos santos se han identificado con Cristo maestro y han continuado enseñando el camino de santidad (Domingo de Guzmán, Francisco de Asís, Ignacio de Loyola) "La vida mística del Salvador es infinitamente variada y puede adquirir infinito número de matices."

   Un libro que ayuda a advertir cuan importante es que la vida de unión e identificación con Jesucristo esté abiertamente basada en una viva percepción de la presencia real de Jesucristo en nosotros, por medio de la gracia santificante.

   Nota: Los temas que trata el libro importan tanto hoy como ayer para quien desee vivir en plenitud la fe. Sin embargo, habiendo sido escrito por entregas hay numerosas repeticiones, por otro lado el lector coincidirá con el autor en la necesidad de la identificación con Cristo, pero el lenguaje usado puede representar un escollo y generar resistencias.

La sombra.


Título: La sombra
Autor: John Katzenbach (EU 23/junio/1950)
Editorial: Ediciones B

The Shadow Man 1995


   Un judío entregaba a los nazis a sus paisanos, nadie conoce su nombre, pocos han visto su rostro. Ya han pasado muchas décadas, a fines del siglo XX, Sophie una anciana sobreviviente entra en pánico al ver a "La sombra". Pide auxilio a su vecino Simon Winter un inspector retirado de la Brigada de Homicidios.
   Sophie sabe que otros vieron a La Sombra y luego aparecieron muertos. Cuando esto mismo le pasa a su vecina Winter vuelve al ruedo.
   Hay que alertar al resto de los sobrevivientes del holocausto judío. Ya que La sombra los busca para matarlo. Katzenbach en esta novela no nos mete en la mente del asesino como lo ha hecho en Retrato de Sangre  y en  menor grado en sus novelas precedentes.

—Hay algo más que no comprendo —dijo entonces—. ¿Por qué ha venido aquí? En Miami Beach hay muchos supervivientes del horror nazi, es el lugar donde hay más probabilidades de que alguien lo reconozca. ¿Por qué no está en Argentina o en Rumania u otro lugar más seguro?
Irving Silver negó con la cabeza.
—Es aquí donde él se siente más seguro.

    El loco sombra se dice a sí mismo "Disfrutaré matándolos. Tal vez sea un comienzo para mí." Parece tener la ilusión de declarar la ciudad donde vive como Judenfrei
 -Judenfrei —se dijo—. Eso es lo que el Reichsführer le prometió al mundo entero. Y lo mismo me prometí a mí mismo. Puede que esta noche por fin consiga sentirme Judenfrei.»
Visualizó mentalmente a la anciana y el rabino...

   Judenfrei es la denominación usada por los nazis para una ciudad o país libre de judíos. También usaban Judenrein (literalmente, "limpio de judíos") ¡toda una delicadeza del lenguaje la de estos chicos! Al usar esta palabra ya se advierte la consideración que de los judíos tenían.

   Ya he mencionado la fobia de Katzenbach a dejar sus protagonistas fuera de escena, por lo que a pesar de los riesgos de muerte los amontona a todos: esquivando tiros, granadas, políticos populistas, bombas y sicarios. No lleva a niños y adolescentes armados esta vez como en Un asunto pendiente pero sí el detective Morrison lleva a la fiscal del distrito Espy Martinez en sus andanzas. Como casi la matan, la segunda persecución decide no llevarla.

—¿Quién era? —preguntó Espy en voz queda.
—¿La Sombra? —Robinson sacudió la cabeza—. No lo sé. Dudo que lleguemos a saberlo. En otro tiempo fue una persona concreta, pero después de la guerra probablemente se cambió el nombre tantas veces, que su verdadera identidad se perdió para siempre.
Ella asintió.
—¿Y ahora?
—Ahora, nada.

    Hay cosas que no se entienden: por ejemplo en un momento Martinez, la fiscal, viaja y averigua datos clave para la investigación y luego juega a "llego en persona para contarlos", ¿Un telegrama, una carta, un mail, un sms, una llamada?. Kazenbach queda en deuda con algunos personajes, sobre todo con Simon Winter, y la novela romántica alarga un libro de ritmo desigual.

El rostro de la Misericordia.

Logo y lema del Jubileo

Misericordiae Vultus

El rostro de la misericordia.
Francisco (Buenos Aires 17/diciembre/1936)


    El Santo Padre ha convocado un año jubilar. Misericordiae Vultus es el nombre de la Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. 

   Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. En la “plenitud del tiempo” (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios.

   El lema se inspira en Lucas 6, 36: “Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso”. Es un programa de vida que invita a colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. Esto significa recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que se nos dirige. De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida.  “El que practica misericordia, que lo haga con alegría” (Romanos 12,8).

   Cita a Juan Pablo II: “La mentalidad contemporánea, quizás en mayor medida que la del hombre del pasado, parece oponerse al Dios de la misericordia y tiende además a orillar de la vida y arrancar del corazón humano la idea misma de la misericordia. La palabra y el concepto de misericordia parecen producir una cierta desazón en el hombre"

   Un Jubileo Extraordinario de la Misericordia que comienza el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción y concluirá en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016. En la Basilica de San Pedro en Roma se abre la Puerta Santa, que desde el último jubileo (Año 2000 Por los dos mil años del nacimiento de Jesucristo) ha estado cerrada por un muro.

   Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia. La misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón.

   Acojamos entonces la exhortación del Apóstol: “No permitan que la noche los sorprenda enojados” (Ef 4,26). Y sobre todo escuchemos la palabra de Jesús que ha señalado la misericordia como ideal de vida y como criterio de credibilidad de nuestra fe. “Dichosos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia” (Mt 5,7) es la bienaventuranza en la que hay que inspirarse durante este Año Santo.

   La misericordia de Dios es su responsabilidad por nosotros. Él se siente responsable, es decir, desea nuestro bien y quiere vernos felices, colmados de alegría y serenos. Es sobre esta misma amplitud de onda que se debe orientar el amor misericordioso de los cristianos. Como ama el Padre, así aman los hijos. Como Él es misericordioso, así estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros.


   Sin el testimonio del perdón, sin embargo, queda solo una vida infecunda y estéril, como si se viviese en un desierto desolado. Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos. El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza.

   Se invita a la peregrinación que es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano es viator, un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada
   El Señor Jesús indica las etapas de la peregrinación mediante la cual es posible alcanzar esta meta: “No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará: una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque seréis medidos con la medida que midáis” (Lc 6,37-38). Dice, ante todo, no juzgar y no condenar. Si no se quiere incurrir en el juicio de Dios, nadie puede convertirse en el juez del propio hermano. Los hombres ciertamente con sus juicios se detienen en la superficie, mientras el Padre mira el interior. 

Sobre héroes y tumbas.

Título: Sobre héroes y tumbas
Autor: Ernesto Sabato
(Rojas 24/junio/1911-Santos Lugares 30/Abril de 2011)
Edición: RBA editores


   Años atrás leí El dragón y la princesa que Sabato adaptó para Alianza y que corresponde a la primera parte de la novela. Hace semanas logré que me prestarán mi copia del libro y lo leí. Es una novela apasionante. Analizar su estructura puede resultar tan caótico como algunos de sus capítulos, ayudará mucho enumerar sus partes:

1º parte El dragón y la princesa
   Conocer a Martín del Castillo supone para el lector conocer a alguien particular, alguien fuera de serie, un personaje borde. El autor refleja los fantasmas y la inmadurez de la adolescencia en Martín. Quien colmará aún más tu capacidad de asombro es Alejandra, ni qué decir de la relación que comparte con Martín. 
   Ella está enferma pero ni de lejos esperes una historia de amor al estilo Bajo la misma estrella.

Sabato en un estallido de risas.
2º parte Los rostros invisibles
   Martín atraído ciegamente hacia Alejandra y su mundo, comienza a cobrar conciencia de que corre tras una ilusión.
-¿Me estás oyendo?
Martín hizo un gesto afirmativo.
-Mirá, Martín -oyó que ella decía, de pronto-. Yo me separaré de vos, pero nunca creas cosas equivocadas sobre nuestra relación.
Martín la miró consternado.
-Sí. Por muchos motivos esto no puede seguir, Martín. Será mejor para vos, mucho mejor.
Martín no atinaba a decir nada. Sus ojos se llenaron de lágrimas y para que ella no lo advirtiera empezó a mirar hacia delante, a lo lejos: como un cuadro impresionista, miraba sin ver un barco

   Los Vidal Olmos, la familia de Alejandra está venida a menos; al conocer la historia de la familia conocemos la historia de Argentina. Un periodo de la historia con héroes y hazañas que marchan a paso de hombre y no parecen alcanzar o llegar a nuestros días. La historia de los Vidal Olmos es como un réquiem a ese mundo que ya no existe, como en Lo que el viento se llevo donde mucho hay de obituario a un sur que ya no existe. Pero Sabato no idealiza el pasado; la estupidez y la violencia de ayer que desata la locura de uno de los familiares de Aejandra parece estar presente en la locura que ataca al hombre y a Dios en la quema de Iglesias que se da con el peronismo.

3º parte Informe sobre ciegos
   El libro como El túnel del mismo autor comienza contando el final,al inicio se reproduce un fragmento de una crónica policial publicada el 28 de junio de 1955 por La Razón de Buenos Aires allí se lee "Un extraño “Informe sobre ciegos”, que Fernando Vidal terminó de escribir la noche misma de su muerte..."  y que lleva a la investigación a "una hipótesis más tenebrosa" 

   -Autor. Hay un quiebre en el relato ya leemos un informe, escrito en primera persona y que contiene certezas que llevan a decir a Fernando (padre de Alejandra y autor del Informe) "¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato?"


-Tema. Sí me dirás "el nombre ya lo dice, trata de ciegos". Bien, es verdad trata de ciegos; pero Fernando nos habla de que los ciegos conforman una secta perversa que todo lo domina. Vigilaba y estudiaba los ciegos, sin embargo. Me había preocupado siempre y en varias ocasiones tuve discusiones sobre su origen, jerarquía, manera de vivir y condición zoológica.
   
   -Un libro tan dramático y tortuoso necesita una pausa de humor
     ¿cómo comprender que alguien sospeche un complot?  Micky Vainilla no te hablará de los ciegos pero sí de un complot de los pobres. Él no escribe un informe, este cantante pop nazi siempre busca soluciones para alejar a los que discrimina.
¿Alguien tan loco como Fernando?
Sí, Micky Vainilla, un nazi que hace pop 

   Retoma Fernando los hechos relatados en El túnel novela de Sabato y los explica a la luz de sus descubrimientos: Sin ninguna clase de dudas, el crimen de Castel era el resultado inexorable de una venganza de la Secta. Pero ¿cuál fue exactamente el mecanismo empleado? 
   El Informe sobre ciegos es con lejos lo mejor del libro, probablemente exagere pero es como un libro dentro de otro. Puede leerse por separado y aun así entenderlo y disfrutarlo, aunque difícilmente coincidas con el autor del informe.
   Maneja el sarcasmo rozando el humor. Si se hicieran alinear todos los canallas que hay en el planeta ¡qué formidable ejército se vería, y qué muestrario inesperado! Desde niñitos de blanco delantal ("la pura inocencia de la niñez") hasta correctos funcionarios municipales que, sin embargo, se llevan papel y lápices a la casa. Ministros, gobernadores, médicos y abogados en su casi totalidad, los ya mencionados pobres viejitos (en inmensas cantidades), las también mencionadas matronas que, ahora dirigen sociedades de ayuda al leproso o al cardíaco (después de haber galopado sus buenas carreras en camas ajenas y de haber contribuido precisamente al incremento de las enfermedades del corazón), gerentes de grandes empresas, jovencitas de apariencia frágil y ojos de gacela (pero capaces de desplumar a cualquier tonto que crea en el romanticismo femenino o en la debilidad y desamparo de su sexo), inspectores municipales, funcionarios coloniales, embajadores condecorados, etcétera, etcétera.
¡CANALLAS, MARCH! ¡Qué ejército, mi Dios! ¡Avancen, hijos de puta! ¡Nada de pararse, ni de ponerse a lloriquear, ahora que les espera lo que les tengo preparado! ¡CANALLAS, DRECH!

4º parte Un dios desconocido
   Si has leído la no ficción de Sabato acá lo reconoces en su perenne inmanencia, en su coqueteo existencialista pero, dando muestra también de su talento narrativo. El sueño del que despierta Martín, despierta también al lector a una realidad que el autor ya nos había anunciado, pero que parecía olvidada hasta este punto, como esas cosas que sin recordar con claridad sabemos han transitado nuestra mente mientras dormíamos. Encontrarse diciendo: "No podía ser verdad, sabía que estaba soñando"
    Esto que acabo de escribir me recuerda algo que Joe Hill hacía bastante mal en Nos4a2 donde cualquier suceso sensorial era detalladamente descrito e inmediatamente comparado con otro minuciosamente detallado y que poco sumaba a lo que ya comprendiste la primera vez que lo contó. Hill y este servidor podrán hacer esto torpe y pobremente, no Sabato. Que si compara algo mencionado lo hace con una fuerza que te hace estremecer. "Martín no veía sino que la aparición de Bordenave había enturbiado la paz interior, como la entrada de un reptil en un pozo de agua cristalina en que nos disponíamos a beber." 

   No hay héroes, parecen haber sido llevados por los ríos del tiempo, y el destino parece haberlos sustituido por hombres sencillos que recorren las rutas yendo y viniendo, avanzando hacia sus tumbas.

Su hijo Mario Sabato basándose en Informe sobre Ciegos filmó una película llamada El poder de las tinieblas (1979)

Juicio Final

Título: Juicio Final.
Autor: John Katzenbach (EU 23/junio/1950)
Editorial: Ediciones B

Just Cause 1992
   Nuevamente Katzenbach apela a la dupla asesino-periodista. En Al calor del verano un hombre llama a un periodista para confesar un crimen. En Juicio Final un preso del pasillo de la muerte escribe a un periodista y se declara inocente.


    Matthew Cowart es quien recibe la carta de Robert Earl Ferguson. Cowart está en contra de la pena capital, se desplaza a prisión y se entrevista con Ferguson. Contar su historia lo lleva al Pulitzer y a su defendido a la libertad. Rescató a un inocente de morir en la silla eléctrica. Pronto nuevos sucesos hacen sospechar al premiado de haber sido usado como un titere.

   El detective se abalanzó desde el otro lado de la mesa y agarró al periodista de la chaqueta, arrastrándolo hasta sus pies.

—¡Me está cabreando, gilipollas! ¡Y más le vale que no me cabree!
   Brown se lanzó para sujetar a su compañero con una mano y apartarlo de un empujón, dominando fácilmente a aquel hombre enjuto y más pequeño que él. No dijo nada, ni siquiera cuando Wilcox se volvió hacia él farfullando con rabia apenas controlada. Luego se volvió hacia Cowart, pero acabó saliendo de la oficina, con los puños apretados y sin poder articular palabra.
   Cowart se recompuso la chaqueta y se dejó caer en la silla pesadamente. Respiraba agitadamente y la adrenalina le palpitaba en las sienes. Tras unos momentos de silencio, lanzó una mirada a Brown.
—No irá a decirme ahora que no golpeó a Ferguson y que en las treinta y seis horas de interrogatorio en ningún momento perdió la paciencia.

   Katzenbach presenta un relato ameno con giros un tanto predecibles. De los periodistas el único sagaz es el protagonista; sus colegas parecen anulados por la admiración y la envidia. ¡Nadie incomoda o acorrala a Cowart!, Bah.

    EFI. Esta novela cae, como ya lo hizo JK en Un asunto pendiente nos trae una Escena Final Increíble: en la persecución del asesino los policías deciden llevar al periodista con ellos. No creo que en el desenlace de una novela todos los personajes deban estar presentes, es verdad que es más fácil contar que pasa y como participa o reacciona cada uno de ellos, matas a todos los pájaros de un tiro.
    
   Hay gente que sufriendo el modo en que terminan libros o películas, crean su versión alternativa y nos muestran cómo deberían haber terminado ciertas producciones. Aquí cómo debería haber terminado El imperio contraataca:  

    

—. Dígame, Cowart, ¿usted también es un asesino?
—¿Qué?
—¿Ha matado alguna vez? ¿En el ejército, quizás? Es lo bastante mayor para haber ido a Vietnam, ¿estuvo allí? No, puede que no. Usted no tiene la mirada ausente de los veteranos. Pero tal vez haya destrozado un coche cuando era adolescente o algo así. ¿O tal vez mató a su mejor amigo, o a su principal enemigo, un sábado por la noche? ¿O quizá dijo a los médicos de algún maldito hospital que desenchufaran a su madre o su padre ya ancianos cuando sólo un deteriorado respirador les mantenía con vida? ¿Lo hizo, Cowart? ¿Alguna vez dijo a su esposa o su novia que abortara? A lo mejor, Cowart, está usted por encima de todo eso, ¿eh? ¿Ha esnifado rayitas de cocaína en esas fiestas de Miami? ¿Sabe cuántas vidas se perdieron en aquella remesa? Haga números… Vamos, Cowart, dígame, ¿también usted es un asesino?
—No, no lo creo.
Blair Sullivan gruñó:
—Se equivoca. Todos somos asesinos. Sólo tiene que fijarse bien.

Pd.: La tapa de esta novela tiene esos ojos de loco arriba del titulo al igual que los tiene El psicoanalista y La historia del loco, pero nada que ver con aquellas dos novelas. Ponen ojos de loco para ver si alguien pica la carnada.

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