sábado, 11 de mayo de 2013

Vallejo-Nájera La Puerta de la Esperanza.

comentario sobre el libroTítulo: La puerta de la esperanza.
Autores: Juan Antonio Vallejo-Nájera & José Luis Olaizola.
Editorial Planeta-de Agostini. Madrid 1995
 
    Un famoso psiquiatra español, el doctor Juan Antonio Vallejo-Nájera ha sido diagnosticado con cáncer de páncreas son pocas las semanas de vida que le quedan. Decide escribir un libro, y claro, también decide pedirle ayuda a un amigo para que el anhelo no quede inconcluso.
     José Luis Olaizola, le dice:-Puede quedar bien. Aunque te advierto que yo no tengo experiencia en este tipo de libros.
-Pues yo tampoco -me replica rápido y añade con un punto de humor negro-: y, además, ten por seguro que para mí va a ser una experiencia irrepetible.
   De una entrevista al deseo de dejar por escrito..."Yo pensaba que ya había hecho cuanto tenía que hacer en esta vida, cuando se le ocurrió a Jesús Hermida hacerme una entrevista en su programa, A mi manera, hace quince días. Y me he quedado asombrado del eco que ha tenido; estoy recibiendo un montón de cartas de gente comentándomela.
    Se encoge de hombros, meditabundo, y hace gestos que quieren expresar perplejidad.
    -Y por qué te asombras? -le pregunto yo al hilo de sus reflexiones.
    -Porque no dije nada del otro mundo.
    -Dijiste -le recuerdo-, que la muerte no es una puerta que se cierra, sino una puerta que se abre a la esperanza. Y eso, en estos tiempos, es muy de agradecer.
Los padres jesuitas. Olaizola le entrevista sobre su educación y logra encabritar a Juan Antonio...
-El sistema de enseñanza de los jesuitas, por aquellos años, era muy competitivo
-Pero no crees tú, según dicen, que era una educación reprimida y que los primeros reprimidos eran los frailes? -le pregunto con torcida intención, consiguiendo que Juan Antonio se enfurezca por primera y última vez en estas conversaciones.
-Tonterías! -exclama-. Eso son gilipolleces de los progres. Lo mismo que lo de que los curas eran homosexuales; yo no me he encontrado ni uno en los muchos años que he estudiado con ellos. Es más, te diré como psiquiatra con más de cuarenta años de profesión que por mi consulta han pasado toda clase de enfermos, entre ellos curas, frailes y monjas, porque la santidad no está reñida con las enfermedades del espíritu, y es excepcional que encuentres alguna malformación sexual que pueda tener su causa en ese tipo de educación. Por el contrario, la educación en la castidad es sanísima y nos ayudó mucho a superar los problemas de la edad. En cambio, la presunta libertad sexual que se predica ahora, ésa sí que llena de pacientes la consulta del psiquiatra. Y no digamos la moda de decir que la homosexualidad es una alternativa tan válida como cualquier otra. Mentira. El ser homosexual es complicadísimo. Deben merecer toda nuestra comprensión y cariño, pero para intentar curarlos, no para animarles a serlo.

¿Arrepentirse o no arrepentirse? nadando a contracorriente... acabó matriculándose en Medicina. Y no se arrepiente. Pero, cosa curiosa, de lo que sí se arrepiente es de haber estudiado tanto.
   -A ver, a ver cómo es eso -le interpelo-; precisamente, ahora, que está de moda el que nadie se arrepienta de nada, ni los políticos venales, ni las actrices que se han casado media docena de veces, vas tú y te arrepientes de haber estudiado mucho. No lo entiendo.
   A Juan Antonio le encanta mi interrupción y me dice, contundente:
   -Cuando escucho eso a los políticos, o a los artistas, o a las folklóricas, siempre pienso que son o unos idiotas, o unos mentirosos -y a continuación se pone a cantar en francés, con regular entonación-: Rien, rien de rien, je ne regrette rien. Te acuerdas? Era una canción que cantaba Edith Piaf. Nada, nada de nada, yo no me arrepiento de nada. Ya me parecía una imbecilidad entonces, además, casi una blasfemia. Pero cómo no te vas a arrepentir de nada? La cantidad de cosas que, por tu propio egoísmo, te gustaría haber hecho en la vida; no sólo por un sentimiento de culpa. Por tu conveniencia, simplemente. Eso es una actitud de los malos artistas, de los folklóricos, que luego se la han copiado algunos intelectuales. Es una postura más bien progre y necia.

**Amigo de Luis Miguel Dominguin, célebre torero español. Cuando le diagnostican que el cancer es inoperable al día siguiente va a visitar a Dominguín a reir y llorar con el amigo.

Un hermano fuera de serie. Su hermano Alejandro, del cual dice Juan Antonio que se puede escribir todo un libro, sorprende el el capitulo en que es entrevistado.
Pasatiempo de lectura
¿Donde estás?
   No es muy creyente, pero no le importa hablar de religión y cuando ya vamos teniendo más confianza me cuenta que ha compuesto un poema a Jesucristo.
-Lo escribí en Arizona, después de leer a Unamuno. Dice así:
 
 Gurú sin flores amor entre espinas
tres veces caes las mismas que Pedro no supo aceptarte.
Dónde están los de las bodas de Caná?
Dónde están los que curaste?
Dónde están los que comieron los panes y los peces?
Estamos esperando el canto del gallo
Sabemos lo que hacemos Perdónanos, Señor.

Un corazón de fuego para la caridad. Por esa época empezaba yo a pintar y a vender los cuadros... Era un don completamente gratuito. No me había exigido estudiar una carrera, ni hacer ninguna clase de esfuerzo; sólo me proporcionaba satisfacciones, y por eso decidí destinar lo que obtuviera a obras de caridad. La mayor parte a esa institución que te he dicho.
-Cómo se llama? -le pregunto.
-Don Orione -me contesta-, pero no lo pongas.
-Por qué no quieres que ponga el nombre? -le pregunto.
-No -me aclara-; no pongas lo de los donativos. Ya sabes: que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha -y me arguye-: Bastante siento que, en ocasiones, lo he comentado con algunas personas para justificar el no hacerles más descuento, en la venta de cuadros, que el de la galería.
-Pero es lógico -le digo yo.
-No -me dice él, con convencimiento-; me lo podía haber callado.
Y con igual convencimiento hace una recapitulación de todas las personas con las que, a lo largo de su vida, podía haber sido más generoso y siente no haberlo sido. Más generoso con Don Orione, más generoso con los desvalidos del manicomio de Leganés, más generoso con...
-Es más -me comenta-, yo pienso que los cuadros con los que me he quedado, porque me gustaban, se los debo.
Entonces comienza una negociación para incluir lo relatado, en el libro.
Juan Antonio se resiste, pero yo le arguyo, y frente a su cita evangélica de que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha, yo invoco la de que no se enciende una vela para ponerla debajo de una cama, sino en lo alto para que alumbre toda la casa.
-Creo que tuviste una idea feliz -le digo- e imagínate que cunda el ejemplo -y añado, en broma-: Suponte que acierto yo con mis mugrientas composiciones y le vendo una, es un suponer, a Julio Iglesias, y animado por tu ejemplo decido destinar su importe a obras de caridad. Qué te parece?
-Que no es difícil.
Tener un amigo como Juan Antonio es un tesoro...alaba mi prosa fácilmente trasladable al mundo de la canción... Yo le escucho embelesado, pero no por eso cejo en mis pretensiones y él acaba cediendo con condiciones.
   El final. El funeral se celebró el dieciséis de marzo y lo ofició el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, primo hermano de Juan Antonio. Resultó muy consolador, porque en la homilía el arzobispo dialogó con su primo, y los asistentes tuvimos la impresión de que Juan Antonio seguía entre nosotros, por méritos de la resurrección de Cristo. Un buen cristiano, acostumbrado a vivir siempre al borde del misterio, no debe extrañarse de que pasen estas cosas.
Me dejó tan buen gusto de boca que, a modo de epílogo de este libro, solicité una entrevista a monseñor Amigo.
-De toda su vida -me dice monseñor, refieriéndose ya al amigo común- el compás más sublime ha sido su muerte. Ha acertado plenamente y por eso ha tenido un final feliz.
Un libro de esperanza. Un hombre que en primera persona abre su corazón, se deja interpelar, e intenta continuar con su ritmo de vida en la enfermedad y que habla sinceramente. Palabras avaladas por un testimonio de integridad y coherencia. A veces uno se acerca a estos libros preguntándose ¿A ver qué dice este tipo? Yo también he tenido ese pensamiento, sin embargo, cada vez menos me gustan las palabras bonitas si no están acompañadas de una vida que las respalde. Por eso me ha caído en gracia don Juan Antonio. Y por eso me aburren tanta palabreria que parece escuchada, repetida pero no vivida. Es raro preferir unas palabras respaldadas y quizás rechazar esas mismas palabras por ser sólo flatus vocis y nada más.  
Nota
* En este blog puedes encontrar de Juan Antonio Vallejo-Nájera Concierto para instrumentos desfinados  La trama de este libro está tejida con fibras del alma de personas a las que he querido mucho. Posiblemente al cerrar las páginas, estas historias sigan dando vueltas en tu mente, como vienen haciéndolo en la mía desde hace tantos años.

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